Primor...
En estos últimos meses han pasado tantas cosas en mi trabajo que me pregunto si estoy en el lugar equivocado, es decir, qué necesidad tengo de estar padeciendo los errores de otro-s.
La política me gusta, siempre me ha gustado, ya ven que cuando uno es niño siempre te nombran licenciado, doctor, policía, vendedor y hasta mamá o papá, etc., pues a mi desde niña me decian: política. No me paraba la boca cuando se trataba de "alegar" equis tema que yo tenia la seguridad -absouluta- de que era lo que yo pensaba y no lo que ellos (a veces mayores a mi) decían, o discutían. También recuerdo que siempre estaba defendiendo al desprotegido -según yo-, hablaba por los que no podían hablar, por vergüenza o por el simple hecho de ser niños sin "apellidos", sí, la niñez es cruel.
No estoy segura si fue la suerte o realmente estuve trabajando para llegar a donde estoy, y no hablo de mi posición jerárquica, sino del contexto. He tenido la fortuna de rodearme de grandes personas, así también como de personas pedantes y horribles. He platicado y hasta compartido una misma mesa con personalidades exitosa, que más que alabarlos, me da más por escucharlos, observarlos, analizarlos y aprender de ellos, de alguna manera admirar sin perder el juicio de que son sólo personas.
En mi paso por la política he vivido de todo, casi casi me he hasta enamorado de alguno de por ahí, y es que la verdad más que un trabajo, la política se convierte en un estilo de vida, los círculos comienzan a relacionarse sólo y exclusivo con y para la política. Paso más tiempo con ellos, mis colegas que con mis amigos de toda la vida...
La política me gusta, siempre me ha gustado, ya ven que cuando uno es niño siempre te nombran licenciado, doctor, policía, vendedor y hasta mamá o papá, etc., pues a mi desde niña me decian: política. No me paraba la boca cuando se trataba de "alegar" equis tema que yo tenia la seguridad -absouluta- de que era lo que yo pensaba y no lo que ellos (a veces mayores a mi) decían, o discutían. También recuerdo que siempre estaba defendiendo al desprotegido -según yo-, hablaba por los que no podían hablar, por vergüenza o por el simple hecho de ser niños sin "apellidos", sí, la niñez es cruel.
No estoy segura si fue la suerte o realmente estuve trabajando para llegar a donde estoy, y no hablo de mi posición jerárquica, sino del contexto. He tenido la fortuna de rodearme de grandes personas, así también como de personas pedantes y horribles. He platicado y hasta compartido una misma mesa con personalidades exitosa, que más que alabarlos, me da más por escucharlos, observarlos, analizarlos y aprender de ellos, de alguna manera admirar sin perder el juicio de que son sólo personas.
En mi paso por la política he vivido de todo, casi casi me he hasta enamorado de alguno de por ahí, y es que la verdad más que un trabajo, la política se convierte en un estilo de vida, los círculos comienzan a relacionarse sólo y exclusivo con y para la política. Paso más tiempo con ellos, mis colegas que con mis amigos de toda la vida...

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